Los mundos se crearon separados unos de otros. ¿Por qué? ¿Quién los creó? No lo se. Solamente se que no fueron los dioses en los que creemos. Quizás fue por azar o quizás fue meditado. El resultado es que estamos aquí.
Los mundos fueron separados pero no aislados. Hay conexiones entre todos ellos. Algunos incluso tienen más conexiones de las habituales. Lo normal es que los mundos tengan dos conexiones: una con el mundo anterior y otra con el siguiente. No me malinterpretéis, no es que haya un mundo menor que otro. Ni siquiera podemos saber cual es el mundo que va delante y cual va detrás, o si existe ese concepto.
Sin embargo, hay mundos especiales en los que hay más conexiones. Los llaman Multimundos. Estos especiales por diversos motivos. Primero, por lo poco comunes que son. Los Exploramundos a penas conocen una decena. Segundo... Los conflictos. En las guerras de vuestro mundo hay puntos estratégicos: islas bien situadas, montañas por las que hay que pasar, puntos entre continentes que pueden controlar el tráfico entre los mismos. Digamos que los Multimundos son como esos puntos en las guerras entre mundos. Encontrar y controlar uno te da una ventaja estratégica, y te abre más frentes. Pero el belicismo no es parte de esta historia.
Las conexiones entre mundos no están siempre abiertas, ni son obvias de encontrar. Algunas conexiones están en el corazón del mundo. Otras, a la vista de todos. Hay otras que solo se abren cuando alguien descubre la llave para abrirlas. Es importante remarcar que las conexiones funcionan como cerraduras de una puerta. Se pueden abrir y cerrar desde ambos lados, pero no pueden estar abiertas desde un lado y cerradas desde el otro.
Así se creó el multiverso, y así ha funcionado desde entonces, y seguirá funcionando así. Pero hay algo más.
En la creación se otorgaron dones. Dones a las cosas. Dones a los seres. Aquí empieza la historia.
En la creación todo se definió. Y se definió de qué estaría creado el todo y la nada. Los seres y las cosas. Hay cosas que forman otras cosas, cosas que forman seres, seres que forman cosas, seres que forman seres. O todo a la vez. Pero nadie ha podido entender la totalidad de la creación. De hecho, no importa. Lo que importa son los dones. Y cuanto más escape a nuestro entendimiento, más dificil es descubrir los dones.
Así, al fuego se le dio el don de quemar. Al agua, el de mojar. A la roca el de la dureza. No es tan sencillo, pero podemos dejarlo así. Sin embargo, los seres son más complejos, y así lo son sus dones. A los dragones se les dió el Haki, que les permite endurecer su piel, sentir donde están las cosas, dominar otros seres menos poderosos y el transfirieron su don a otros seres. A los Magis se les dió el control de la magia y por tanto, de los dones de otras cosas. A los Ninjas se les dio el don de controlar el chakra que implicaba el control de otros dones. A los Simpatistas se les dió el don de la conexión, pudiendo conectar cosas para traspasar energía entre ellas, mientras tengan relación. A los Alomanticos se les dio el poder de quemar metales para usar ciertos dones. A los Ferruquimistas se les permitió usar los metales para almacenar dones.
Así podría seguir mucho tiempo, repasando todos los seres que conocemos. Sin embargo, es importante aclarar ciertas cosas. Como podréis observar, los seres hacen uso de dones más elementales. Aún así, no sabemos cuales son los dones primordiales, de los que todos los demás parten. Si tenéis la mente despierta habréis visto que cuanto más elemental es la cosa, o el ser, más control tiene sobre un don. El fuego tiene mucho control sobre el don de quemar, pero un mago no lo tiene, y por eso sale fuego cuando lo que en realidad quiere es quemar. Es confuso, pero elemental.
También hay que aclarar que los seres gastan energía. Los que tienen el don de la magía no pueden usarla para invocar al fuego o al agua indefinidamente. Los metales se gastan al quemarlos, o se oxidan al almacenar cosas en ellos. No sabemos si hay cosas eternas ya que ningún ser ha alcanzado la eternidad y ningún ser estuvo cuando se creó el multiverso. Algunas cosas estuvieron, pero no lo recuerdan, o quizás no lo entiendan.
Hemos mencionado algunos seres como si fuesen creados en el mundo Tierra. Pero no, no son de allí, ni siquiera son invenciones de los terricolas. Los magos están desperdigados por los mundos. Algunos incluso son Saltamundos. Los alomanticos provienen de Scadrial, así como los ferruquimistas. La impresión de que todos esos nombres han nacido en el mundo Tierra es porque es un mundo especial. Muy especial, de hecho. Es el mundo con más vínculos con otros que se conoce. Tiene tantos que a penas se pueden contar. Cada libro, cada historia, cada película o videojuego es ventana con otro mundo. Y las puertas que controlan esos mundos son especiales. Los terricolas pueden ver a través de esas puertas, pero no saben abrirlas. Los de otros mundos no pueden ver al mundo Tierra desde su lado de la conexión hasta que el enlace se abre. Y muy pocos están abiertos. Muy pocos saben como abrirlos. Muy pocos saben como volver al mundo Tierra una vez han pasado, ya que sus puertas se cierran. Por eso el mundo Tierra está tan protegido aunque sus seres sean tan poco poderosos. Por eso es tan especial.
Los seres más poderosos son los que otros consideran dioses. Seres capaces de usar dones poderosos. Ruina y Conservación son ejemplos. Pero no son dioses omnipotente: tienen reglas y limitaciones, como todos los seres y las cosas. De hecho, más Dios puede ser el fuego o el viento, ya que controlan mejor sus dones. Tanto es así que esas cosas son las que son más elementales. O, al menos, hasta donde entendemos.
Pero...¿Cual es el don de los terrícolas? Un don al que todos temen y que ellos han perdido con el tiempo o, más bien, que nunca llegaron a entender. Ellos poseen el don de la nominación. Es un don muy elemental, como el quemar o el mojar. Pero es muy diferente de esos. Quemar se puede combinar con arder para llamar al fuego. Pero la nominación no se puede juntar con nada. Es, por sí misma.
La nominación es el don de conocer los nombres verdaderos de las cosas. Cuando tu hablas del fuego, no estás llamándolo por su nombre. Estás creando una palabra que intenta explicar las características del fuego. Quema. Da luz. Hace arder. Pero no entiendes la esencia del fuego. Y como no la entiendes, no la nombras.
No os preocupeis por eso, es algo normal. Ningún ser conoce el nombre verdadero de las cosas y de otros seres. Salvo los Nominadores, claro. Los Nominadores son terrícolas cuya mente se ha despertado lo suficiente como para poder conocer los nombres. Y si conoces un nombre, tienes poder sobre él. Todos tenemos un nombre, pero ese no es nuestro nombre verdadero. Davic, Pedro, Juan... No son los nombres verdaderos. Los nombres verdaderos son únicos y no pueden repetirse. Y si conoces uno de esos nombres, puedes ser lo que ese nombre representa.
Esto último es confuso. Si conoces el nombre del viento no puedes ser viento. Eres lo que eres. Pero puedes manejar el viento como si fueses viento. Cuando haces una llama estás controlando al fuego. Estás consumiendo otra cosa para poder hacer la llama. Esta intenta escapar, pero la controlas en la hoguera. Si supieses el nombre del fuego, no necesitarías combustible. Podrías llamar al fuego encima de un bloque de hielo sin que se derrita. Podrias ponerlo sobre un tronco sin que se quemase. Porque tienes poder sobre el fuego, lo controlas y usas sus dones. Y si no quieres que queme, no quema.
Esto como podréis observar es muy poderoso. Tanto que otros seres han ocultado sus nombres. Tanto, que los terrícolas han olvidado su don y han dormido su mente. Tanto, que los terrícolas no conocen sus propios nombres verdaderos. Así que han adoptado otros dones. Algunos terrícolas, por ejemplo, son Nacidos de la Bruma, pero sin saberlo, porque no saben usar ese don, no lo han despertado. Y los terrícolas son los únicos que pueden usar dones que no les pertenecen porque su mente puede llegar a conocer el nombre verdadero de las cosas y de los dones. Solo que su mente está dormida. Pero una mente dormida puede soñar con seres y cosas.
No entendéis el alcance de esto. Para un terrícola que ha despertado su mente, es más fácil aprender ciertos nombres. No se nace sabiéndolos. Hay que aprenderlos. Algunos incluso te los tienen que conceder.
El nombre del viento es uno de los primeros que puede aprender un Nominador, porque el viento es algo elemental. Pero imaginad que un Nominador aprendiese el nombre de una estrella. O el nombre del vacio. O el nombre verdadero de la alomancia, el chakra o el haki. No habría límites, no se necesitarían metales para quemar, chakra para hacer jutsus, haki para dominar a otros seres. No se necesitaría el combustible.
Pero tiene limitaciones, y estas pasan por el límite de los terrícolas. Su entendimiento es limitado. La cantidad de nombres que pueden entender es limitada. Así, es muy raro que un terrícola conozca el nombre verdadero de la Luna. Por no decir imposible. No es algo que pueda aprender por sí mismo, solo. No puedes aprender el nombre de alguien sin que te lo diga. Hay excepciones. Einstein consiguió aprender el nombre de la cuántica sin ayuda. Pero es raro, muy raro. Nadie ha conocido el nombre de la alomancia, pero sí hay algunos que conocen el nombre de ciertos metales y no necesitan quemar el metal.
Esta es la historia del mundo de los mundos, la historia de la Nominación, la historia de la existencia. Guardala, y cuéntala, pero no la grites. Si conoces tu nombre verdadero, no lo digas, No des poder a los demás sobre ti. Si no eres terrícola, es el único nombre que podrás conocer. No eres Nominador, así que solo puedes conocer tu nombre, solo puedes tener poder sobre tí mismo.Teme a los habitantes del mundo Tierra. No los subestimes. No les digas tu nombre. Y, sobre todo, no les cuentes esta historia.
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